Un golpe en la carrocería no significa automáticamente que un vehículo vaya a tener problemas en la ITV. Una puerta con un arañazo, un pequeño bollo en una aleta o una defensa marcada pueden ser cuestiones puramente estéticas.

El problema empieza cuando el daño afecta a elementos que tienen una función de seguridad, modifica alguna característica del vehículo o deja piezas sueltas, deformadas o con riesgo de desprenderse.

Ahí la cosa cambia.

No todos los golpes tienen la misma importancia

Después de un accidente, es bastante habitual fijarse primero en lo que se ve. Una aleta hundida, el paragolpes desplazado o una puerta que ya no cierra igual llaman mucho la atención.

En la ITV, sin embargo, interesa saber qué hay detrás de ese daño.

Un golpe aparentemente pequeño puede haber desplazado un elemento de iluminación, afectado a una rueda o dejado una pieza mal fijada. Al contrario, una abolladura bastante llamativa puede limitarse a un daño superficial sin consecuencias para la seguridad.

Yo no valoraría el estado del coche solo por la apariencia. Si después de un impacto el vehículo ha quedado con holguras, piezas sueltas o elementos que rozan al circular, lo revisaría antes de llevarlo a inspección.

¿Una defensa rota puede dar problemas?

Sí, dependiendo de cómo haya quedado.

Un paragolpes ligeramente marcado no tiene por qué impedir superar la inspección. La situación cambia si está desprendido, presenta una rotura que pueda provocar un riesgo, tiene elementos cortantes o no permanece correctamente sujeto.

También hay que mirar cómo ha quedado colocado. Después de un golpe es posible que la pieza parezca correctamente instalada, pero tenga una fijación rota o haya quedado desplazada.

No hace falta desmontar el coche para comprobarlo. Una revisión visual con algo de atención permite detectar bastantes problemas.

Las luces son un punto especialmente delicado

Aquí sí prestaría bastante atención.

Un impacto en una esquina del vehículo puede afectar al faro, al piloto o a sus soportes. Y aunque la carrocería parezca reparada, una óptica mal colocada, rota o con una fijación deficiente puede convertirse en un problema durante la inspección.

También hay que comprobar que las funciones de alumbrado trabajen correctamente.

Si el golpe fue en la parte delantera, prueba las luces antes de acudir a la estación ITV. Comprueba cortas, largas, intermitentes, posición y, cuando corresponda, antiniebla. Detrás, haz lo mismo con pilotos, freno, marcha atrás e intermitentes.

Es una comprobación sencilla y te puede ahorrar descubrir el defecto cuando ya estás en la línea de inspección.

Cuando el golpe afecta a la estructura

Este es un escenario diferente.

Un impacto fuerte puede afectar a zonas estructurales del vehículo, especialmente después de un accidente importante. En ese caso ya no estamos hablando de una cuestión estética.

Una deformación que afecte a elementos estructurales, cierres, puertas o sistemas relacionados con la seguridad requiere una reparación adecuada antes de pensar en la ITV.

También prestaría atención a los airbags y sistemas de retención. Si después de un accidente se han activado elementos de seguridad, no basta con borrar un testigo del cuadro. El sistema tiene que quedar correctamente reparado.

El coche puede parecer reparado y seguir teniendo problemas

Esto ocurre especialmente cuando la reparación se centra demasiado en que el vehículo vuelva a tener buen aspecto.

Una aleta puede quedar perfecta y, aun así, existir un problema en una zona que no se ve. Un volante que ya no vibra no demuestra por sí solo que todos los componentes afectados por el golpe estén correctamente reparados.

Después de un accidente importante, yo conservaría las facturas o documentación de la reparación. Si se han sustituido componentes relevantes, disponer de información sobre lo que se ha hecho ayuda a entender el estado real del vehículo.

También hay que mirar ruedas, neumáticos y suspensión

Un golpe contra otro vehículo es una cosa. Golpear un bordillo, una mediana o un obstáculo con fuerza puede tener consecuencias diferentes.

La rueda puede sufrir daños, el neumático puede quedar marcado y determinados componentes de dirección o suspensión pueden resultar afectados.

Si después del accidente el coche tira hacia un lado, el volante queda torcido al circular recto, aparecen vibraciones o notas un desgaste irregular de los neumáticos, yo no esperaría a la ITV para revisarlo.

Son señales que pueden indicar que algo no ha quedado correctamente después del impacto.

Y aquí aparece un detalle bastante práctico: una alineación no arregla todo. Si existe una pieza doblada o dañada, ajustar la geometría sin localizar el origen del problema solo maquilla el síntoma.

¿Un bollo en la carrocería puede hacer que la ITV sea desfavorable?

Un simple bollo superficial no tiene por qué ser motivo de rechazo.

La inspección no pretende que todos los vehículos lleguen con una carrocería perfecta. Lo que se busca es comprobar que el estado del vehículo cumple las condiciones técnicas y de seguridad exigibles.

El criterio cambia cuando la deformación afecta a elementos relevantes, existen aristas peligrosas, piezas sueltas o algún componente que pueda desprenderse o interferir con otros sistemas.

Así que no hace falta reparar cada pequeño arañazo antes de pasar la ITV.

Sí hace falta asegurarse de que el golpe no ha dejado algo más serio debajo de esa marca.

Antes de llevar un coche accidentado a la ITV

Si el vehículo ha sufrido un golpe reciente, haría una revisión bastante concreta:

  • Comprobar que puertas, capó y portón cierran correctamente.
  • Revisar que los paragolpes y molduras estén bien sujetos.
  • Probar todo el alumbrado.
  • Comprobar el estado de ruedas y neumáticos.
  • Prestar atención a vibraciones, ruidos o cambios en la dirección.
  • Revisar que no haya piezas sueltas ni elementos con riesgo de desprenderse.
  • Comprobar que los testigos relacionados con sistemas de seguridad no permanezcan encendidos.
  • Revisar cualquier reforma o reparación que haya afectado a las características del vehículo.

La idea no es llevar el coche impecable de pintura. Es llegar con la seguridad de que el golpe no ha dejado un problema técnico.

Un arañazo se puede arreglar cuando toque. Una dirección que ha quedado afectada, un faro mal fijado o una pieza estructural dañada son otra historia. Ahí sí merece la pena revisar el coche antes de ponerse en la cola de la ITV.

Andrés Villanueva: Especialista en ITV y seguridad vehicular

Andrés Villanueva: Especialista en ITV y seguridad vehicular

Soy Andrés Villanueva, especialista en inspecciones ITV y en seguridad vehicular. A lo largo de mi experiencia profesional he trabajado en la revisión y análisis de vehículos, ayudando a conductores a preparar sus coches antes de la inspección.

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